Sección | Opinión

LA FATALIDAD EN LA SECRETARÍA DE GOBERNACIÓN

La suspicacia es una moneda de cambio común en la agenda política; por sobre los hechos, se trata siempre de superponer suposiciones, rumores y lecturas entre líneas. Tanto opinión pública, como la misma clase política, basan muchas de sus percepciones en lo que se considera está detrás de hechos, declaraciones o acciones. Parece un vicio inevitable y necesario para entender la vida política; pero cuando hay elementos para que se disparen los rumores es prácticamente imposible no verlos con ojos de legítima sospecha. Lo que ha sucedido con el Secretario de Gobernación Blake Mora es terriblemente trágico, y también, sustancialmente significativo.

No es posible ausentarnos del temible simbolismo que encierra, de observar a la titularidad de esa dependencia como un punto de fatalidad que mucho habrá de decirnos sobre los tiempos que vienen en el futuro nacional. Luego de la también trágica muerte de Juan Camilo Mouriño, se vaticinó la descomposición del régimen, su pérdida de rumbo, la debilidad de las instituciones. Hoy estamos de nuevo ante un panorama de luto, con el mismo temor y la misma incertidumbre, bajo el mismo esquema de sospecha que no puede ser acallada con nubosas argumentaciones técnicas. Se trata de eventos políticos de la mayor trascendencia y deben ser entendidos y explicados desde esa esfera.

Será muy difícil que ahora la ciudadanía pueda creer en que se ha tratado de un accidente, ya en el caso anterior, el de Mouriño, quedaron abiertas una gran cantidad de sospechas, aunque se haya llevado todo hasta un punto en el que no se permitió ni quedó abierto el debate; pero la sospecha hoy se aviva. Convencernos ahora de las fatales casualidades parece poco menos que imposible, pero lo realmente importante no es la discusión, sino los hechos, cuáles serán los efectos de este nuevo golpe al régimen, en dónde veremos que pesa este luto sin perder el vista el contexto, el año electoral que viene, las definiciones de candidatos.

Hoy más que nunca se vale sospechar, porque la casualidad no es la respuesta más precia, porque hay mucho que entender e interpretar y porque sobre todo, lo que necesitamos es saber qué sigue. Para entender de una manera más clara las implicaciones de estos hechos trágicos, vale la pena reflexionar sobre qué significa la figura del Secretario de Gobernación en nuestra estructura de gobierno: en primera instancia, es considerado como el segundo de a bordo de un país, el brazo ejecutivo de la cabeza presidencial, y de manera muy concreta, el encargado de la política interna de nuestra Nación. Es decir, él es la voz con la que interaccionan todos los actores políticos, sociales y económicos del país, a través de él se allegan a la Presidencia los asuntos nacionales de mayor trascendencia, es la mano activa, por decirlo de alguna forma.

Si vemos esto, podemos entender de manera más clara lo que significa perder a un personaje de esta naturaleza, y más en las circunstancias en las que se ha dado. Y si añadimos a esto la dimensión personal que tienen ambas pérdidas para el propio Presidente, nos encontramos con que ha perdido a dos de sus más altos funcionarios, y peor aun, a dos de sus más cercanos amigos. El golpe es institucional, político, y personal. Los ciudadanos tenemos hoy toda la validez de las sospechas, estamos obligados a exigir la transparencia, a que se nos claramente cuáles son los intereses de los que dependen la seguridad de nuestros altos funcionarios, sobre qué condiciones se está gobernando. Los funcionarios son personas, es terrible que vivan sus familias y allegados estas tragedias; pero también son personajes de quienes dependen la estabilidad de la vida pública, y en esa medida somos los ciudadanos quienes tenemos que exigir que se esclarezcan las condiciones. Desde este espacio, por supuesto, nos unimos a las condolencias.

Posted in OpiniónComentarios desactivados

ENCUESTA DE LAS IZQUIERDAS

Edna Lorena Fuerte González

Una de las grandes polémicas que se han esperado para este proceso de sucesión presidencial es la definición del candidato de izquierda, y lo decimos así porque no se trata tan sólo del PRD, sino de todos los partidos y fuerzas que apoyaron la candidatura de Andrés Manuel López Obrador durante el 2006, y que quedaron en el umbral del triunfo y nos llevaron luego al complicado proceso postelectoral, por lo que prácticamente desde el inicio de este sexenio se especulaba quién sería el candidato que llevaría a esas fuerzas políticas nuevamente a las urnas. Hoy la definición se va poniendo cada vez más cerca, y los detalles de cómo se llevará a cabo ese proceso, dicen mucho sobre el resultado que finalmente tendremos.

En su momento, los dos aspirantes con mayor presencia, el propio AMLO con todas las implicaciones que tiene su figura, y Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, anunciaron su decisión de llevar las definiciones con cordialidad y buscar un método que no terminara en la inminente fractura que muchos querían vaticinar para esa opción política una vez que alguno de los dos aspirantes decidieran romper con su contrario; pero lo cierto es que llegamos a este punto y parece que más que nunca las relaciones entre ambos personajes transitan por un camino de acuerdo y cordialidad en el que no se alcanzan a ver en el horizonte avisos de quiebres, aunque claro, los efectos de tal o cual nombramiento no podrán ser sopesados hasta que se haya hecho la elección oficial del candidato.

Precandidatos y líderes de los partidos involucrados han decidido por que sea el personaje más popular, el que encabece las preferencias de la ciudadanía de entre los dos, el que termine siendo abanderado, para lo que se ha tomado la determinación de realizar una encuesta nacional en la que participen los militantes y simpatizantes de las fuerzas de izquierda, para tomar la decisión; en ello, ambos candidatos se juegan la posibilidad de la representación, y tal parece que de ambos lados las cosas se están tomando con mayor tranquilidad de la que se esperaría, sobre todo conociendo el carácter de uno de los dos contendientes. Pero no todo puede ser calma en las aguas revueltas de la sucesión presidencial.

Lo que está sucediendo a la izquierda del mapa político en el país no puede ser leído aisladamente, necesitamos entenderlo en el medio de la contienda con las otras fuerzas políticas, en el contexto de lo que hemos venido registrando en los procesos electorales de los últimos años, y entre todo lo que los otros partidos están haciendo de cara a julio del 2012. Es ahí en donde lo que parece una lucha en cordialidad y con toda la civilidad posible, resulta ser más parecido a un acuerdo de facto o una especie de simulación de alguna de las dos partes: de alguna forma, y por muchas cuestiones que cualquier podría enumerar con facilidad, la elección del año entrante parece ser más “la rifa del tigre” que una contienda en la que se pueda ir a luchar en igualdad de fuerzas y circunstancias.

Tal parece, a estas alturas del calendario, que cualquiera que no sea el abanderado tricolor, va a la elección a perder, a dilapidar recursos y desgastarse en una lucha por adelantado perdida, claro que muchos nos podrán decir que no hay peor lucha que la que no se hace, o que hay muchos recovecos en los que no se ha reparado para poder dar batalla, o incluso que seguramente hay cartas bajo la manga con las que se pondrá en aprietos a la maquinaria priísta; pero lo cierto es que si sólo nos quedamos con lo que hasta ahora tenemos fehacientemente, terminamos en la conclusión de que lo que veremos el año entrante será un apabullante triunfo o una tremenda derrota, dependiendo del lado en el que se esté. Entonces las verdaderas batallas que se librarán por el poder no estarán necesariamente en el plano electoral, sino más en las mesas de negociación política, en los acuerdos de facto que tratarán de tomar su lugar en el monolítico poder que se está levantando. En este punto, la encuesta de las izquierdas se parece más a esa rifa del tigre, que al menos el que ya vio el premio, no la quiere realmente ganar. Muchas veces en política la tranquilidad aparente, lleva aparejadas muchas tormentas internas que sólo el tiempo mostrará. Ya veremos los resultados de la encuesta.

Posted in OpiniónComentarios desactivados

MUERE GADDAFI, VIVE EL ODIO

Edna Lorena Fuerte González

En su momento, en este espacio hablamos de la captura y asesinato, que no puede ser llamado de otra manera, de Osama Bin Laden por el ejército estadounidense, decíamos que no puede haber justicia sin juicio, que no se puede hablar de que se ha hecho lo correcto cuando no se tiene ni siquiera la certeza de los hechos y todo parece apuntar a que se ha asesinado a un criminal sin llevarlo a la justicia, a que se han usado las mismas vías por las que se les perseguía a esos criminales. Ahora ha llegado la culminación de la lucha libia, el por 40 años dictador Muammar Gaddafi fue hallado y capturado por rebeldes, que era el objetivo final de todas las movilizaciones sociales que se convirtieron luego en militares, y en la que todas las facciones posibles, aparentemente todos los hombres y mujeres de una Nación, se unieron para derrocar al régimen del tirano, todo con el apoyo y los ojos de la comunidad internacional puestos en ese país del norte aEn cambio, ahora recibimos la noticia de la indignación de la comunidad internacional por la forma en como ha terminado sus días, vemos las terribles imágenes de la tortura y no podemos más que cuestionarnos por la brutalidad de la naturaleza humana, podemos tratar de ponernos en los zapatos de los rebeldes, entender toda esa acumulación de agravios, pero no podemos, nunca, bajo ninguna circunstancia, olvidar que la brutalidad es siempre un mal final, y sin duda un peor comienzo. Aunque dejemos de lado las aspiraciones de justicia para un pueblo que ha luchado por lograr su libertad, no podremos dejar de ver que más allá de la justicia está la búsqueda del orden, cómo será que esos hombres que han dejado entrar el odio a sus vidas, que se han convertido en justo lo que han combatido, podrán volver a sus casas, o lo que quede de ellas, cómo podrán dar la cara a sus familias, cómo reconstruir una Nación si se llega a esos límites de brutalidad. Ahí, los ojos de la comunidad internacional tienen que posarse en la temible enseñanza que esto encierra, y ver que a cierto punto del encono, del odio, los conflictos no tienen vuelta atrás, no hay márgenes de civilidad ante el caos. Grandes retos enfrentará la sociedad libia ante esta forma de recomenzar. fricano.

Pero el objetivo terminó por rebasar las perspectivas, no sólo lo encontraron y lo capturaron, y es que en este punto, las formas adquieren una relevancia sumamente significativa: lo sacaron de la alcantarilla en la que se escondía, y con la mayor brutalidad lo golpearon, lo torturaron, ahora se sabe que incluso lo sodomizaron y terminó por morir a manos de sus captores de un tiro en la cabeza. Un puñado de rebeldes hizo justicia, pero no la justicia que esperaba una Nación, la justicia por la que ciudadanos comunes dejaron sus empleos y salieron a las calles a luchar, la justicia que hace el recuento de los daños, que finca responsabilidades y hacer el registro para la memoria histórica de las razones que llevan a un hombre de poder al cadalso. Tristemente la justicia que ha acabado con la vida del tirano y dictador ha sido la misma justicia con la que él gobernó, la del odio.

Quienes seguimos los levantamientos sucesivos en el norte de África, para quienes nos pareció el verano del Cairo y luego Argelia, y luego Libia, con sus diferencias claro, el amanecer de un cambio de conciencia de formas de participación sí complejas e impredecibles, pero transformadoras en el sentido más estricto; luego, Libia se fue separando del resto y la dureza del régimen que enfrentaban, su reacción violenta hizo que los caminos de la revuelta fueran los de las armas y que se terminara por tomar la capital a tiros, por hacerla una ciudad fantasma como relatan con el mayor asombro los corresponsales que vieron cómo la ciudad se vaciaba de gente y se llenaba de los sonidos del conflicto. Quienes vimos esa evolución, esperábamos el momento de la captura como un logro de las revoluciones modernas, de las que se organizan en las redes sociales, a pesar de no dejar de ser guerras. Y esperábamos ese momento para ver a un hombre que representa los peores vicios de la tiranía sentado frente a las instituciones de justicia, en la corte internacional del Haya.

En cambio, ahora recibimos la noticia de la indignación de la comunidad internacional por la forma en como ha terminado sus días, vemos las terribles imágenes de la tortura y no podemos más que cuestionarnos por la brutalidad de la naturaleza humana, podemos tratar de ponernos en los zapatos de los rebeldes, entender toda esa acumulación de agravios, pero no podemos, nunca, bajo ninguna circunstancia, olvidar que la brutalidad es siempre un mal final, y sin duda un peor comienzo. Aunque dejemos de lado las aspiraciones de justicia para un pueblo que ha luchado por lograr su libertad, no podremos dejar de ver que más allá de la justicia está la búsqueda del orden, cómo será que esos hombres que han dejado entrar el odio a sus vidas, que se han convertido en justo lo que han combatido, podrán volver a sus casas, o lo que quede de ellas, cómo podrán dar la cara a sus familias, cómo reconstruir una Nación si se llega a esos límites de brutalidad. Ahí, los ojos de la comunidad internacional tienen que posarse en la temible enseñanza que esto encierra, y ver que a cierto punto del encono, del odio, los conflictos no tienen vuelta atrás, no hay márgenes de civilidad ante el caos. Grandes retos enfrentará la sociedad libia ante esta forma de recomenzar.

Posted in OpiniónComentarios desactivados

COALICION CONTRA LA DEMOCRACIA

Edna Lorena Fuerte González

La lectura que la mayoría de los líderes de opinión a los que atendemos con regularidad, han dado a la propuesta de gobierno de coalición presentada en un desplegado firmado por académicos, intelectuales y políticos, todos ellos con un nombre y un peso específico, ha sido interpretada, y es porque así ha sido presentada por sus autores prácticamente, como una propuesta contra al arrasadora maquinaria del PRI con Peña Nieto a la cabeza: la coalición contra Peña Nieto, ha sido palabras más, palabras menos, el encabezado de las reflexiones al respecto; lo que se dice es que sin la unión de todas las fuerzas contrarias al tricolor del mexiquense, no va a ser posible arrebatarle el regreso del gobierno al tiránico priísmo de antaño. Esto, en las cifras de encuestas, quizá sea medianamente cierto, pero a la reflexión simplista que divide al mundo en blanco y negro, le faltan muchas aristas.

Si se suman porcentajes de encuestas, quizá los que figuran en esa opción pudieran encabezar una propuesta más copiosa que si lo hicieran cada uno por su lado; sin embargo, el comportamiento electoral no son cifras estáticas y se construye de preferencias y para poder saber la eficacia de la idea, se tendría que construir concretamente, ponerle nombre y apellido, y lanzarla a la arena de los electores; pero aquí el asunto es que no se trata sólo de una propuesta electoral, que para ello están las alianzas de partido que tan bien se conocen ya, esto es distinto, se trata de una propuesta de gobierno, es decir, las fuerzas firmantes, interesadas en crear este “movimiento” hacen un contrato prenupcial para proteger sus intereses más allá de la contienda electoral, con el valiente argumento de lo inevitable, es decir, a los ciudadanos nos dicen que son ellos o “la vuelta del PRI”, como si nos vinieran a asustar con el peor cuento de terror para que salgamos despavoridos a sus brazos.

No hay una propuesta de gobierno real, no se trata de hacer una competencia con el enemigo, medir fuerzas y crecerse con propuestas, sino jugar con los malos recuerdos históricos, que no son pocos, para hacer su parcela de poder. Nada más lejano a la idea de contienda democrática que se ha construido en la conciencia de los ciudadanos que vimos nacer el sistema electoral de nuestro país, nada que ofenda más a los métodos electivos que ponen igualdad de condiciones para los partidos y que sus posibilidades de ganar o perder, es prácticamente destino que se construyen ellos solos; es decir, no somos los ciudadanos quienes los miramos con malos ojos, quienes les tenemos un odio incomprensible y los ponemos lejos de nuestras preferencias, sino son ellos quienes no han sabido ganarse un lugar en la contienda. Ahora nos dicen que esa es la única solución para evitar lo inevitable, que ante este escenario se necesita crear condiciones excepcionales, pero no dicen que son ellos quienes han construido este escenario.

PAN y PRD no han sabido hacer crecer sus oportunidades de poder, no han sabido ser gobiernos reelegibles, que representen una opción viable en el panorama político y el PRI ha insistido en sólo hacer lo que saber hacer desde siempre, quizá con mayor cinismo. Ni siquiera Peña, con toda su apabullante carga de preferencias, con toda la caballada y la maquinaria, representa una opción que nos hable de madurez democrática, por el contrario, es involución y menosmalismo, es que no tenemos más opciones; pero promover el voto del miedo para ganarle es una cobardía. Sí la idea de el “gobierno de coalición” es una estrategia contra un candidato, quizá una idea que en el papel pareció buena como para que pudiera involucrar a algunos personajes respetables a los que debemos mucho de nuestra democracia, pero que parecen muy ingenuos al involucrarse en algo como eso, pues contra quien verdaderamente se está atentando, es contra la democracia. El estado de nuestro sistema político no es responsabilidad de los ciudadanos, es culpa de los políticos que ahora piden medidas extremas de rescate, cuando lo mínimo que pueden hacer a estas alturas de la descomposición es hacerse responsables de lo que ellos mismos han construído.

Posted in OpiniónComentarios desactivados

FANATISMO MILITAR

Edna Lorena Fuerte González

Nunca antes, en el tiempo que su servidora puede recordar, habíamos visto algo que sucedió en el desfile de este pasado 16, la presencia militar en la Plaza de la Constitución en la capital mexicana, es una tradición que simbolizó, durante muchos años, el papel del Ejército en la organización de nuestro Estado. Era, prácticamente y salvo cuestiones extraordinarias como los desastres naturales, el único día en que las instituciones militares salían a las calles, reafirmando simbólicamente nuestra Independencia y Soberanía. Un ejército de paz, diseñado para un país que dejó las cruentas luchas fratricidas por la estabilidad institucional. Pero hoy nuestro Ejército es completamente diferente, incluso podríamos aventurarnos a decir que no sabemos realmente cómo es, que en los últimos años ha vivido transformaciones muy complejas que, digamos, lo tienen dentro de un limbo de indefiniciones.

Y a lo que nos referimos como distinto en este desfile ha sido que por primera vez en la historia de este acto protocolario, los marchantes al romper filas luego del parte “sin novedad” ante el Jefe Máximo de las Fuerzas Armadas, se les dio la licencia de convivir con los ciudadanos que asistieron a observar el desfile; alrededor de la Glorieta del Ángel de la Independencia se formó un cerco de tanquetas en las que familias enteras posaron para la foto, subieron a sus niños pequeños a los vehículos blindados y camuflados y tomaron la instantánea del recuerdo, ahí, entre algunos gritos de eufórico apoyo, llamaban poderosamente la atención algunos pequeños que vestidos, o disfrazados para decirlo con mayor precisión, con el uniforme militar: el verde tradicional, los camuflados, los de Fuerzas Especiales, algunos incluso con pequeñas réplicas de las armas de alto poder, con sus cascos, chalecos y rodilleras hechas a la medida.

¿Qué clase de espectáculo ha sido ese?, ¿se trata, verdaderamente, como se quiso presentar en diversos medios de comunicación, de un reflejo de apoyo, aprobación y beneplácito? El Ejército Mexicano, durante muchos años, décadas probablemente, fue una de las instituciones nacionales con mayor aprobación y credibilidad, sumamente respetado a pesar de algunos episodios lamentables de nuestra historia; sin embargo, la distancia a la que se le mantuvo de la sociedad era, justamente, parte de lo que le daba ese sentido de honorabilidad y lo que nos calificaba como un pueblo de paz. Portar el uniforme militar siendo civil está tipificado como un delito Federal, y aunque no se trata de “uniformes oficiales” hacer réplicas de los atuendos militares era algo que no habíamos visto como una práctica común y aceptada en nuestro país. Aunque quizá esto no deba sorprendernos pues los primeros niños en posar a las cámaras disfrazados de militares fueron los propios hijos del presidente Calderón, justamente en el primer desfile del 16 de septiembre de su sexenio.

Es indudable que ante los años de violencia e inseguridad que hemos vivido en nuestro país, las instituciones del orden tomen un papel preponderante en la vida pública, que si la principal preocupación de la ciudadanía es su seguridad, eso implique que las miradas se vuelquen hacia quienes están encargados de garantizarla; sin embargo, lo que hemos visto, más allá de que podamos calificar con certeza quiénes fueron los asistentes al desfile, si han sido mayoritariamente las familias de los propios militares, lo cierto es que hay un cambio de lenguaje y relación abiertamente distinto respecto a la milicia, no sólo espontáneo, sino promovido por los altos mandos que, de entrada, dieron la orden de abrir la convivencia, de formar las tanquetas y prestarlas como utilería para la foto. Si de algo estuvo orgulloso nuestro país durante décadas fue precisamente de la honorabilidad de su Ejército, de haberlo construido como una institución de alta lealtad, lo que nos preservó de las historias golpistas que vivieron tantos países en Latinoamérica, y aunque sobra admitir que hubo en ello costos de facto, lo cierto es que el Ejército no era una carga en nuestra vida social. La presencia de las armas, aun en el lenguaje de lo políticamente correcto, aun en el bando de “los buenos”, define a una sociedad que vive en la violencia como constante, el juego del disfraz en esos niños es la cínica mueca de la realidad.

Posted in OpiniónComentarios desactivados

UN MISMO GRITO

Edna Lorena Fuerte González

Si esta noche del 15 de septiembre hubiéramos podido visitar diferentes plazas a lo largo de la República, desde el sur hasta nuestra frontera, habríamos podido ver a la misma gente, las mismas familias disfrutando la noche en las plazas, los mismos sabores, las mismas expresiones de alegría en los niños por una noche de salir de casa hasta tarde, tomar las calles y corretear bajo las luces de colores. La misma alegría, los bailes, la comida, y finalmente, el mismo grito que fueron las voces de todos. Pocas veces en los últimos años hemos podido percibir esa unidad nacional por motivos gratos, y esa noche, más allá de que las cuentas de asistentes a los festejos hayan sido cuentas alegres, lo cierto es que hubo en cada ciudad una multitud, mayor o menor, dispuesta a festejar.

Aquí en la frontera hemos tenido dos gritos, en la explanada del estacionamiento del Estado Benito Juárez en nuestra ciudad, y en la llamada Plaza de los Lagartos, en la vecina ciudad del Paso, podemos decir que ambos eventos han sido de los juarenses, que cada familia decidió de qué lado iba a festejar, pero, al ver ambas celebraciones, podemos darnos cuenta de que han sido una misma, de que no hay realmente diferencias, y que haber estado en uno u otro lado, al final no es lo que a la gente le ha importado, sino demostrar que a pesar de todo aun se tiene el impuso de festejar, de seguir sacando a la calle ese carácter festivo, de colorido y escándalo.

Este grito, a 201 años de la Independencia nacional, tiene distintos significados en cada lugar del país: en lo nacional, se trata del último grito que encabeza el presidente Felipe Calderón, se trata del festejo público final en su gobierno, y marca los tiempos de la sucesión. En el caso del Estado de México se da la curiosa coincidencia de que han estado en el mismo palco a la hora de la celebración el gobernador saliente y el entrante. Y en nuestra ciudad, este año, hemos recuperado el festejo que el año pasado, en pleno Bicentenario, se nos negó aduciendo falta de condiciones debido a la inseguridad, de ahí que el Consulado mexicano en El Paso haya organizado el evento en territorio estadounidense, que este año se repitió.

Esta noche del 15 hemos vuelto a salir a nuestras calles, no ha habido una diferencia entre quienes festejaron desde El Paso y los que estuvimos en Juárez, porque somos una misma comunidad, porque llevamos en la sangre la misma herencia y hemos sido capaces de demostrar que nos reconocemos en la igualdad. Sin embargo, mentiríamos si no dijéramos que el miedo no ha estado en el aire, que por todas las familias que han salido valientemente a festejar, ha habido muchas que no han querido hacerlo, muchos ciudadanos aun no consideran que estemos listos para vivir una vida pública en normalidad, y tiene razón. La ciudad sigue amaneciendo con el constante conteo de la muerte, eso se ha convertido tristemente en nuestra normalidad, pero eso no quiere decir que sea realmente normal.

La mañana del 16, podría apostar que la mayoría de nosotros hemos abierto los diarios locales agradeciendo que todo se haya llevado a cabo en calma, pero sabiendo que en nuestra mente había muchas posibilidades de que no fuera así. En los asistentes al festejo pudimos ver una valentía casi sin bases firmes, más allá de los pronósticos, casi inconciente y salvaje, muchos de los que no conocen a Juárez más que por los negros titulares de la violencia, les hubiera parecido casi suicida salir con la familia entera a festejar en las calles, pero para quienes estamos aquí dentro, podemos decir que el valor de esas familias se parecía más a una rebelión, a levantar la voz por sobre los gritos de la inseguridad y no permitirse dominar.

Si hay algo que celebrar de esta fiesta de Independencia en nuestra ciudad es que la valentía de la gente aun se puede hacer tangible, presente. Porque no se trata de que los ciudadanos hayan salido a las calles porque hubo un gobierno que les ofreciera garantías de seguridad, porque eso no es cierto, en más de una ocasión y no sólo en nuestra ciudad, sino a lo largo y ancho de todo el país, la presencia de fuerzas de el orden no ha asegurado la tranquilidad, al contrario, son ellos mismos quienes protagonizan las balaceras y ponen a los ciudadanos en el fuego cruzado; tampoco podemos decir que hubo una gran campaña de convencimiento desde el gobierno u otras organizaciones, ha sido la gente misma, desde su perspectiva personal y familiar quien ha decidido salir a celebrar.

En medio de la tormenta, bajo una lluvia helada y salvaje, la persistencia de la gente nos ha hablado de su necesidad de demostrar que ese espacio público es suyo, que no importa el aguacero, el miedo, las amenazas, que no importa la probabilidad de la muerte en esas calles, porque siguen siendo nuestras calles, las de los juarenses de a pie, del día a día de esta ciudad. No hay, en todo el calendario nacional, una fecha como la noche del 15 de septiembre, dentro de las festividades más arraigadas, la del Grito de Independencia es el gran símbolo de lo mexicano, más allá de la ideología política, de lo partidista, más allá de la inconformidad y el rechazo a lo gubernamental, se trata de una fiesta de comida y baile, de juegos pirotécnicos y griterío de niños, una feria de color. Ahí es donde los mexicanos, los juarenses, seguimos siendo los mismos, esa fuerza de carácter que se revela ante el más gris de los panoramas y sigue mostrando su color.

Posted in OpiniónComentarios desactivados

CUARTO LUGAR EN DESEMPLEO

Edna Lorena Fuerte González

De acuerdo con el estudio que acaba de presentar el INEGI sobre ocupación a nivel nacional, nuestro estado ocupa el cuarto lugar en desocupación, sólo por debajo de Tamaulipas, Aguascalientes y Estado de México. Es evidente que en un mapeo nacional es muy complicado establecer criterios de generalidad que sean justos con las condiciones que enfrenta cada entidad, sin embargo, lo que muestran las cifras es que hay estados en los que se están enfrentando las inclemencias económicas de una manera distinta, en los que a pesar de lo crítico de la situación se siguen generando y manteniendo empleos.

Oaxaca y Chiapas, estados con algunos de los índices más altos de pobreza, logran ahora los más altos niveles de empleo, lo que indudablemente muestra que se está buscando contribuir a la economía y el bienestar de la población desde esquemas de empleo formal; mientras tanto, nuestro estado queda, con 6.81%, más de 1.5 puntos porcentuales por encima de la media nacional de desocupación. Sin duda detrás de los datos duros hay una gran cantidad de consideraciones que debemos poner sobre la mesa para poder evaluar el estado laboral de nuestra entidad, veamos algunos de los más importantes:

Sector económico prioritario, así como los estados del centro y sureste están muy enfocados en el sector primario, de producción agrícola principalmente, gran parte de la economía de nuestra región depende del sector maquilador que está conectado de manera directa a la economía estadounidense; desde el momento en el que comenzó la desaceleración del sistema económico del vecino del norte se alertó acerca del impacto que esto causaría, en todo el país en general, pero que sería particularmente riguroso para con ciertas zonas, sobre todo en el norte del país, en las que las actividades productivas son prácticamente parte de la dinámica estadounidense, tal es el caso de las maquilas, que han sido las primeras afectadas, y probablemente las que tarden más en recuperarse.

Luego, el factor de la composición poblacional y la migración, mientras que los estados que refleja las cifras de desempleo menores en el país, como los casos de Oaxaca y Chiapas que ya mencionamos, o el de Michoacán, son entidades que tienen una gran tradición migratoria, en las que altos porcentajes de su población económicamente activa abandonan sus lugares de origen para buscar oportunidades en otras ciudades dentro y fuera del país; las entidades que reflejan los índices mayores de desempleo, con excepción de Aguascalientes, son centros que tradicionalmente reciben a migrantes, nuestro estado, el Estado de México y Tamaulipas concentran grandes cantidades de población flotante que del sur de México, Centro y Sudamérica, justamente en busca de oportunidades económicas. Al analizar entonces índices de desempleo no se puede dejar de considerar el factor poblacional, su composición y alcances.

Finalmente, no hay cifra en el análisis de nuestro país que no deba ser considerada en le contexto de la situación de violencia e inseguridad que hemos vivido en los últimos años. Toda nuestra dinámica nacional ha sido tocada por ese factor y debe entenderse en consecuencia, de tal manera que si queremos explicar el fenómeno del desempleo en Chihuahua no podemos perder de vista el cierre de negocios y abandono de actividades productivas como resultado del flagelo de la violencia, no podemos ignorar que muchos negocios locales llevan años cerrados por temores fundados, amenazas y demás cuestiones de todos conocidas que los han llevado al quiebre. Si vemos entonces, bajo la lupa de estos factores por qué nuestro estado termina en este cuarto lugar de desempleo a nivel nacional, podremos entender sin justificar, y desde los encargados de la toma de decisiones, establecer un plan general que pueda combatir la situación del desempleo con las medidas adecuadas que respondan a la situación concreta que vive Chihuahua.

Nuestro estado siempre se ha caracterizado por ser un lugar de gente trabajadora, al que se acude en busca de oportunidades, esa es una de las mejores caras que tenemos y debemos seguir conservando.

Posted in OpiniónComentarios desactivados

VULNERABILIDAD COLATERAL

Edna Lorena Fuerte González

De manera permanente, desde que inició la guerra contra el crimen organizado, los efectos nocivos de la violencias se han agrupado entre los que se han definido como necesarios, es decir, las bajas en uno u otro bando, los buenos y los malos batiéndose a muerte, pero en un campo de batalla que no tiene ninguna frontera, de modo que los otros efectos han sido los colaterales, en los que las balas perdidas, la mala fortuna de estar en el lugar equivocado a la hora equivocada, ha terminado con la vida de muchos; sin embargo, el daño colateral parece ampliarse, cada vez hay menos linderos de seguridad en medio de las batallas. La cuestión en esto es que al parecer, de los daños colaterales, no hay culpables, es sólo una jugada de la mala suerte.

El problema es que prácticamente ya no hay lugares a salvo, de calles a centros comerciales, de restaurantes a carreteras, prácticamente todo en la vida cotidiana está tocado por la violencia; sin embargo, aun cuando se insista en no marcar responsables en estos casos de mala suerte, lo cierto es que en varias ocasiones no existe ni siquiera el criterio de protección al civil, o en general a la vida humana, no hablemos del lado de los criminales, que por definición no respetan más que sus propias reglas y ahora parecen incluso haberlas perdido; sino en el caso de las fuerzas del orden público, que aun cuando estén inmersas en las más cruentas batallas, aun cuando admitiéramos un estado de guerra que se ha insistido en negar, ellos tienen como responsabilidad prioritaria proteger la vida de la sociedad.

En Torreón ahora, miles de espectadores en un estadio de futbol parecían estar en el lugar equivocado, dos equipos de primera división, el Santos y el Morelia, en un torneo televisado a nivel nacional; la balacera se hizo presente, y las imágenes no nos dejan mentir si decimos que es evidente que los ciudadanos reconocen el sonido de las ametralladoras, que saben reaccionar ante el peligro, que se tiraron entre las gradas y otros echaron a correr hacia la propia cancha para encontrar escape por los túneles por donde los mismos jugadores huyeron. No es menor ver a una sociedad entera dispuesta a tirarse al piso porque sabe que es lo que debe hacer para salvar la vida. La balacera se desarrolló afuera del estadio, pero las balas llegaron hasta las mismas tribunas, hasta los palcos de los medios. El saldo resultó afortunadamente blanco para los civiles, aunque se siga masacrando al ánimo de la sociedad.

Desde los granadazos en aquel ya lejano 15 de Septiembre en Morelia, Michoacán, los eventos masivos en nuestro país han mostrado su fragilidad, y no precisamente porque como en ese caso sean los blancos premeditados, sino porque como en este, el del estadio Territorio Santos Modelo, lo que está pasando es que ya todo punto puede ser un blanco, que no hay salvedad de espacios, que en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia, lo que puede reinar de un segundo a otro es el terror. Tan sólo este martes la misma ciudad sufrió un ataque con explosivos en el estacionamiento de un hospital. Las autoridades aparentemente se concentran en desentrañar quién o qué hay detrás del recrudecimiento de estos ataques.

En el camino nos queda pensar en los eventos masivos en general, en la peligrosidad de encontrarse en lugares llenos de gente, en que el futbol es uno de los pocos espectáculos que lleva a las calles a las familias mexicanas y las agrupa en estadios que no necesariamente tienen las condiciones de infraestructura para responder ante situaciones de emergencia. La Federación Mexicana de Futbol ya se reunió con autoridades de seguridad para tratar el asunto, aunque los llamados de todos son a la calma, no podemos dejar de ver la perspectiva de lo que está en juego en las concentraciones públicas. Y ahí a la vuelta de le esquina tenemos los Juegos Panamericanos en la ciudad de Guadalajara, sin la posibilidad de asegurar si es que es mejor tener más presencia policial, o es justamente eso lo que aumenta el factor de riesgo, el blanco han sido los propios policías.

Posted in OpiniónComentarios desactivados

LA SEGURIDAD DESDE LA ACADEMIA

Edna Lorena Fuerte González

La Universidad Nacional Autónoma de México ha dado a conocer un proyecto integral para abordar el asunto de la violencia e inseguridad desde una perspectiva académica, sí, pero sobre todo, desde una visión distinta a lo que hasta el momento hemos observado que ha sido; por un lado los gobiernos, en una línea marcada por el Gobierno Federal, y desde la sociedad civil, con los diferentes movimientos y manifestaciones que hemos visto culminar en marchas y diálogos. La diferencia que se percibe en este momento con la propuesta de la UNAM es, justamente, que construye un camino intermedio entre la institucionalidad que hasta ahora ha estado en manos de los gobiernos, y la civilidad que había quedado tan sólo en las manifestaciones ciudadanas.

La Universidad es una institución que justamente representa el camino de vinculación, cuyo sentido de autonomía le ha permitido, durante su larga vida en la Historia Nacional, ser símbolo de respetabilidad y aval de objetividad. La academia es la voz de los expertos, de ahí se espera que llegue la comprensión de los fenómenos sociales y que, de alguna manera se les conduzca a crear estrategias que modifiquen, justamente a eso que se le da comprensión. En los últimos años, lo que hemos vivido en nuestro país había exigido ya desde hace varios años que hubiera justamente un posicionamiento de ese sector frente a la situación actual. Finalmente llega este proyecto de la UNAM, y de alguna forma nos queda la pregunta de el por qué es hasta ahora que se toma posición y se lanza una propuesta.

Sin embargo, dejando de lado el cuestionamiento sobre los tiempos, es importante que logremos dimensionar la importancia del proyecto que ha presentado la Máxima Casa de Estudios: el enfoque es social, se busca tocar al sector de los jóvenes de manera prioritaria, planteando soluciones a la falta de oportunidades y certidumbre en las nuevas generaciones, que es, sin duda, una de las condiciones fundamentales para que se pueda reconstruir el tejido social en el que se ha infiltrado el crimen organizado, la violencia e inseguridad. Educación, desarrollo social y fortalecimiento de las instituciones son prácticamente los puntos en los que descansa la propuesta.

Pero más allá de ello, el ver a la comunidad académica tomando una postura frontal frente a la principal problemática de nuestro país en estos momentos, nos devuelve un poco la sensación de que existe la preocupación y la voluntad de involucrarse en la búsqueda de soluciones. Indudablemente, y como ya lo hemos manifestado en diversas ocasiones, no está en manos de un solo sector, ni del gobierno, ni de la sociedad, ni de las empresas o las universidades el poder iniciar un camino de solución; sino justamente en la unión y trabajo conjunto de todosLa Universidad da en este momento una señal de buena voluntad y disposición, pero también marca una pauta del rumbo que, desde esa visión académica, constituye la búsqueda de soluciones. No a través de la fuerza física, a la que ha apostado el Gobierno Federal, no tampoco sólo desde la demanda social o la búsqueda de una catarsis, sino precisamente haciendo que ambos extremos logren una conciliación, y es a través de la educación. La permanente y casi obvia respuesta que parece estar detrás de todas las problemáticas sociales, la educación como constante necesaria para la construcción de un país, para la rehabilitación de una sociedad y la proyección de un futuro en el medio de la incertidumbre.

Promete la UNAM dar seguimiento a sus propuestas, asegura que a través de la coordinación y coparticipación de los diferentes especialistas se irán cumpliendo las metas que se proyectan en el plan y se tendrá una participación activa. Esperaríamos, y desde este espacio quisiéramos poder fomentar el que el resto de las instituciones educativas superiores se sumaran a ese esfuerzo universitario, que lograran permear a todo el sistema educativo, y que el movimiento de reconstrucción de este país germinara en las aulas, lo mismo que el futuro de esas generaciones que pueden construir el cambio nacional. Enhorabuena por la propuesta de la UNAM, esperamos que no se trate de un esfuerzo aislado, sino justamente de un eslabón en una larga cadena de voluntades que nos lleven a la recuperación

Posted in OpiniónComentarios desactivados

TENSIONES EN EL SISTEMA GLOBAL

Edna Lorena Fuerte González

La situación económica del país más rico del mundo ha tenido, en las últimas semanas, a todo el sistema mundial en vilo. El riesgo de no elevar el techo de endeudamiento nacional, por un acuerdo político en manos de los congresistas, puso en el escenario mundial la posibilidad de que la economía de Estados Unidos se declarara en suspensión de pagos, lo que sería prácticamente la declaración más crítica que el esquema de mercado, basado en el patrón dólar ha tenido en toda su historia. Las implicaciones a nivel de todo el sistema serían fatales y volveríamos al punto crítico que se suponía superado luego de los meses de recesión.

Este nuevo escenario nos ha llevado a cuestionar si es que verdaderamente se había superado la crisis, o es esto parte de un largo proceso que se inició con lo que se conoció como la desaceleración de la economía estadounidense que impactó en todo el mundo. Si algo podemos ver en el nerviosismo de los mercados, las soluciones de último momento, las presiones políticas y los grandes impactos críticos que economías de todo el mundo están experimentando; es precisamente la fragilidad de todo el entramado de relaciones económicas, la dependencia a nivel básico de los hilos que se mueven desde Wall Street en todas las balanzas del mundo.

De lo que todos estamos concientes en este punto, probado ya con el periodo de desaceleración, es que si el gigante cae, arrastra consigo en una inercia brutal no sólo a quienes tenemos una dependencia innegable de su mercado, como es el caso mexicano, y ya no digamos del fronterizo; sino a todos aquellos que están dentro del sistema económico mundial cuyas entrañas están dando muestra de muy poca vitalidad. Esta semana, el llamado del presidente estadounidense Barak Obama es a la paciencia y a la calma, las cúpulas políticas han llegado al final a un inevitable acuerdo, aunque a la comunidad internacional nos queda el mal sabor de boca de la incertidumbre y la presión.

Los mayores apologistas del mercado como entidad máxima de regulación, del sistema económico como una fuerza autónoma con motor propio nos están demostrando que tales preceptos son una falacia, que lo que en la realidad sucede es una serie de toma de decisiones que vienen de los grandes grupos de poder, y que el papel del Estado no está superado en la regulación de la vida económica mundial, por el contrario. Al final, en el recuento de lo que nos ha mostrado este proceso de reacomodo de la economía del mundo, es que el sistema económico no está desligado del político como durante las últimas generaciones de gobernantes se nos pretendió hacer ver: Estados Unidos ha estado en riesgo como potencia económica supeditada a las decisiones políticas de sus congresistas, a la capacidad de diálogo, negociación y acuerdo de su Presidente, y a las implicaciones políticas de ello.

Para el resto de los países, observar lo que ha pasado a Estados Unidos nos lleva a reconsiderar lo que entendemos como manejo económico y político, y a que no tan fácil pueda venir nuestra clase política a decirnos que las decisiones económicas están en manos de una entelequia indefinible, a los hilos invisibles de la fuerza autónoma del mercado. En este punto es más que claro que existen responsabilidades y responsables en el manejo de lo económico y que no podemos dejarlo de lado. En el camino, como resultado de este proceso, nuestras autoridades nacionales se ufanan en decirnos que no hay riesgo de un impacto grave en nuestra economía, que tenemos todos los cabos atados para que suceda lo que suceda con los vecinos, nosotros podamos salir adelante; sin embargo, la experiencia nos dice lo contrario, y más que eso, la realidad es que aun en este punto, lo que estamos viendo son soluciones provisionales en la economía de Estados Unidos, de modo que no podemos estar seguros de que se haya llegado al final de este camino crítico, por el momento, estamos en un pequeño remanso, pero no hay que dejar de estar atentos a lo que pueda venir más adelante.

Posted in OpiniónComentarios desactivados

Hoy es:

Multimedia

Get the Flash Player to see the wordTube Media Player.